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Nada sana como él poder que tienes

Nada sana como tú mente. Funciona cuando dejas de buscar soluciones fuera de ti.Eres un ser milenario que se ha olvidado de quién es. Recuerda quien eres: guerrero valiente. En tu plexo solar, la chakra que ocupa el espacio donde se encuentra el estómago, ahí se ha alojado un miedo. Miedo a la soledad, a ser capaz de rebasar la prueba, un miedo que nace de la falta de amor propio. Abrázate. Dite que te amas, que eres divine: hecho a imagen y semejanza de Dios. Que eres sagrado, por ser una expresión, un rayo de luz del altísimo. 

El miedo es lo opuesto al amor. El amor todo lo puede. Dios es amor. Eres amor. Eso que parece algo difícil o grande es una sombra de tu miedo. Míralo a la cara , dedícate a entender de dónde viene y por qué: llóralo, arúllalo, habla con ella/èl. Busca al niñ@ que se rompió y tómalo en tus brazos. Dile que ya pasó. Ya pasó, quedó atrás, no eres tú.

Tú estás sembrado en el aquí y en el ahora. No hay ansiedad de lo que viene ni resquemores de lo que ya ocurrió. Solo existe este instante de vida. Llena ese instante con nuevos mandatos. 

Nadie viene al rescate de uno mismo. El camino del guerrero de Luz es solitario, pero vale la pena. Del otro lado está la gloria y la gracia del Eterno quien está esperando tu regreso al amor. Al amor por tí mism@, por la vida, por el momento presente, por la breve experiencia de ser y estar sobre la madre tierra un día más. Un día a la vez. Co-creando tu paraíso o tu infierno. Tu eliges.

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